Monday, December 8, 2014

Im too tired to Finish it

Después, regresaron a la cama a tomar una siesta; al despertar Kyoya, noto que era tan tarde las doce del día, la paloma escribió una nota y la dejo en el tocador, después se fue dejando 
al Cavallone obtener su siesta de belleza. 'Estaré en Namimori' escribió y dejo aquel lugar donde la magia de su unión sucedió. La paloma caminó por las calles de su fraccionamiento hacia la escuela, estaba a unas cuantas calles cerca de Namimori checando que no hubiera nadie estropeando la escuela. Hibari se detuvo a arreglar su uniforme, sostuvo la parte de su capa que en realidad era solo un tipo de
saco que el se ponía como capa; escuchó a alguien siguiéndolo y se volteó por un segundo, sin notar a nadie. ¿Acaso fue su imaginación? El trato de ignorar esto y se volteó de vuelta para seguir con su caminar hacia Namimori, no antes de que un misterioso hombre le diera un golpe seco en su cabeza haciéndolo desfallecer, el hombre misterioso tomó el cuerpo de Hibari y lo puso en la cajuela del
coche y manejó lejos de ahí a toda velocidad. Dino mas tarde despertó, sintiendo la ausencia de su amante al lado. El Cavallone tomo la nota que estaba en el tocador y la leyó con sus ojos somnolientos, el sonrío y se fue a tomar una ducha rápida; al estar a punto de salir escucho su teléfono zumbando así que salió corriendo de la ducha, se arreglo a si mismo
y se puso su ropa, -"¿Hola?" Contestó. -"D-Dino..." Dijo Kyoya con voz débil, -"¡Kyoya! ¿¡Qué sucede!?" Preguntó muy preocupado. La paloma fue apartada del teléfono y una voz misteriosa dijo, -"Tenemos a tu preciosa joya, si quieres volverlo a ver, renuncia a tu puesto como jefe en la familia Cavallone." Y al terminar la frase la llamada se cortó. Por supuesto Dino estaba frustrado,
en ese momento su corazón le dolía tanto y comenzaba a preguntarse: ¿Por qué tiene que pasar esto cuando ya éramos felices? ¿Por qué desquitarse con el y no conmigo? Cavallone tomó su abrigo y corrió mientras gritaba -"¡Romario! ¡Prepara el coche rápido!" Y dejo un mensaje s sus guardaespaldas. Dino ya estaba afuera y Romario, su mano derecha, ya estaba afuera esperándolo, es Cavallone entro muy apresurado al coche y conducieron en busca de Hibari. Por favor Kyoya, espero que estés bien...

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Capitulo VIII 
El jefe frustrado miraba hacia afuera de su ventana apretando su teléfono y frunciendo el ceño. Romario lo miró a través del retrovisor, -"¿Qué sucede, jefe?" El nervioso Cavallone mordió su labio, -"¡Ellos secuestraron a mi Kyoya! ¡Lo lamentaran! ¡Los haré arrepentirse!" Y golpeo el asiento delante de el. Dino estaba intentando volver a entrar en contacto con los secuestradores, y ellos lo llamaron primero. -"Bueno, bueno. 

¿Listo para renunciar?" Dijo el hombre misterioso. -"¡Deja a Kyoya libre!" Contestó furioso, -"El...¡No tiene nada que ver con esto!" Sus ojos del jefe Cavallone no dejaban de ver los paisajes fuera de esa ventanilla. -"ohohohoho~ ¡eso ya no importa! Estamos jugando con el, parece que tiene un buen cuerpo, tal vez lo venderé para obtener aún más dinero, ¿suena como un plan?" Dino gruño y golpeo la puerta, -"¡No se atrevan a lastimar a Kyoya!" 
Dino comenzó a llorar al oír a Hibari gritar en el fondo. -"Triste. ¿No es así? No parece que te vaya a responder verificándote que el esta bien. Bueno como sea, te esperaremos en el Harbor, espero que estés allí en diez minutos." La línea se volvió a cortar y Dino se talló sus ojos para limpiarse las lagrimas, -"¡Al Harbor rápido!" Antes del tiempo indicado ellos ya habían llegado. 
Ambos se bajaron y caminaron a los lados de los botes, mirando al rededor. -"¡Salgan!" Grito Dino muy molesto. Algunos hombres misteriosos salieron mientras que se reían y sostenían armas tanto ligeras como pesadas. -"Osamu es mi nombre. Ahora Dino, ¿renunciaras por tu preciosa joya?" 
El aventó a la paloma al suelo. -"No renuncies..." Dijo Kyoya débilmente. Dino no sabia que hacer y dijo, -"¡No! No renunciaré." Osamu lanzó una sonrisa molesta. -"Eso creí." El tomo a Kyoya, lo inclino y le metió su arma en la pequeña boca de Kyoya. -"Ahora, ahora; ¿no querrás lastimarlo o si?" Se rió a carcajadas mientras que Hibari hacia una mueca por el dolor que sentía y las lagrimas cayeron por sus mejillas. Dino miró tristemente a Kyoya
-"¡Kyoya! ¡Detente Osamu, lo estas lastimando!" Dijo Dino perturbado. -"Entonces renuncia Dino, no es tan difícil, y si no... Jalare el gatillo y lo matare justo aquí" Osamu río maléficamente hacia el jefe confundido, ¿Qué otra alternativa tenía? El tenía que hacerlo. Dino se arrodilló mientras que Romario trataba de detenerlo. -"¡Jefe! No lo haga." El Cavallone miró hacia abajo, -"Guarda silencio Romario, tengo 
que hacer esto por Kyoya..." Dijo mientras miraba a Hibari. La paloma trató de decir unas palabras pero todo lo que logró decir fue, -"No lo hag-" su frase fue interrumpida por Osamu quien metió mas su arma rasgando la garganta de Hibari. -"¡Cállate!" Dijo Osamu molesto. Dino se volvió a levantar -"¡Deténte, lo vas a matar!" Osamu se rió desquiciadamente, -"¡Pues no te quejes si lo hago!" Dijo preparándose
para dispararle, -"¡Esto es suficiente!" Grito Cavallone mientras que lanzó un latigazo en la mano de Osamu. El tiró su arma y se hizo atrás, -"¡Mátenlo!" Ordenó a sus hombres. Todos se fueron sobre el Cavallone mientras que Romario le disparaba a todos esos hombres desquiciados. No se tardaron mucho en deshacerse de esos locos. Osamu tomo a Hibari de una forma muy
agresiva por el cuello y lo arrastró hasta el coche. Dino al notar que se escapaba llevándose a su amado salió corriendo detrás de ellos; pero fue muy tarde, Osamu ya había arrancado y comenzaba a manejar lejos del Harbor. Rápidamente Dino y Romario manejaron siguiéndolos, su destinación: un hotel, donde Osamu llevo a Hibari hasta la azotea y Dino abrió la puerta del coche y salió corriendo más rápido que nunca. Subió corriendo donde Osamu se había llevado a Hibari mientras que multitudes de personas hospedadas en el hotel observaban la persecución, al llegar a la azotea Osamu dijo; -"¡Dino! ¡Retrocede o si no tu joya será tirada y su cráneo explotara en el cemento!" Dijo nervioso. -"¡He tenido suficiente de esto! ¡Déjalo ir!" Dino siguió caminando acercándose a ellos pero el hombre sostuvo a Kyoya y lo
acercó más a la orilla de la azotea, -"Un paso más y se muere." Dino retrocedió y se tragó su nerviosismo. -"¡Hazlo! Arrodíllate." Le ordenó Osamu. Cavallone se arrodillo y agacho su cabeza. -"Yo, Dino, el décimo jefe de la familia Cavallone, renunció a ser el jefe." Osamu se rió y sonrío macabramente, -"¡Buen chico!, pero esto no es un juego, todos nosotros rompemos promesas, ¿cierto?" Al terminar
la frase Osamu tiro a Kyoya y salió corriendo escapando de la azotea mientras que Dino salió tras Kyoya quien se intentó sostener de la orilla, Dino se las arregló para sostener el brazo de Kyoya pero comenzó a sentir la mano de Hibari resbalarse, -"¡No! ¡Kyoya sostente!" Le gritó mientras que trato de sostenerlo con ambos brazos para subirlo, lo cual tuvo éxito. 
El sostuvo a la paloma entre sus brazos y sollozo silenciosamente. -"L-Lo lamento tanto, Kyoya..." Le susurró al pobre Hibari, después de unos minutos Dino llevo rápidamente a la paloma al hospital para atender sus heridas. Las horas pasaron hasta que el guardián de la nube, Hibari se despertó, al abrir los ojos lo primero que vio fue el techo blanco completamente, el frotó sus ojos y miró 
a su alrededor, -"¿D-Dino...?" Dijo débilmente. Una enfermera entró sonriente y se acercó a Hibari, -"¿Oh? Dino sama esta afuera, le pediré que entre, aguarda." Y se retiró. El Cavallone entró y sonrío, -"Kyoya... ¿Cómo te sientes?" Preguntó al acercarse a su cama. El guardián de la trató de sentarse y lo observo, -"He estado mejor..." Admitió. Dino frunció el ceño, -"Lo 
lamento Kyoya... Te he causado muchos problemas..." Dijo mientras que ocultaba su rostro entre sus manos. Hibari sostuvo la mano de Dino. -"No es tu culpa, las personas son crueles." Le contestó. -"E-Ellos...¡Incluso te hicieron esto! Los doctores dijeron que apenas y pudiste estar bien...y...y..." Cavallone no dejaba de temblar al decir todo esto.
Hibari acaricio la mejilla de Dino, -"Solo olvídalo..." Le dio una cachetada suave. -"No vayas a renunciar a tu cargo como jefe de la familia Cavallone, ellos te admiran y para ti ellos son tu vida, no hagas cosas tontas." Lo miró seriamente. -"Hago estas cosas tontas por que te amo, con todo mi corazón Kyoya..." Dijo mientras 
que se acercaba a besarlo y Hibari aceptaba el beso. La paloma se alejó, -"Lo se...", el hombre italiano miró hacia abajo y su conversación dejó de sonar. Después de uno o dos minutos de silencio Cavallone dijo, -"Kyoya, tenemos que terminar..." Al oír esa palabra el corazón de Hibari se comenzó a hacer pedazos, lo miró asustado -"¿Q-Qué? ¿Por qué?" Dino se sentó a un lado de la 
cama de Kyoya, -"Date cuenta Kyoya... Cuando estas a mi lado... ¡Habrán toneladas de personas detrás de ti! ¡Yo no quiero eso!..." Sollozo tratando de no llorar. La paloma le dio un puñetazo haciéndolo caer de la cama y dijo burlescamente, -"¡Cállate! ¡No me intentes tratar como si fuera un niño! ¡Solo me cacharon fuera de guardia! ¡Los puedo derrotar! T-Te lo juro...¡Si alguna vez
los vuelvo a ver yo-!" Jadeo mientras que sentía todo el dolor correr por su cuerpo. -"Kyoya...No te esfuerces...Duerme, descansa..." Dino susurró mientras que Hibari se desvaneció al sentir tanto dolor. Cuando volvió a despertar se levantó, se sentó y sostuvo su cabeza, el miró hacia afuera de la ventana y parpadeó. ¿Ya era tan tarde? La noche oscura y la luna
brillaban. El sacudió su cabeza suavemente tratando de borrar aquel pensamiento de su cabeza pero aun así siguió buscando con la mirada, pero no había señal de el. Era claro, ya no era hora de visitas, el parpadeó al oír un crujido, sostuvo lo que estaba a un lado de su cobija y miró aquel papel hecho pedazos, el lo arreglo y leyó lo que estaba escrito en el.
Dino repetía una y otra vez lo ya dicho, decía que todo era su culpa, que si el no fuera de esa manera, que si el no fuera el jefe, nada de eso sucedería, decía que el no quería ponerlo en peligro pues el era lo más importante para el jefe Cavallone. Hibari aventó los pedazos y comenzó a tener escalofríos, sostenía su cabeza y cerró sus ojos con gran inquietud pero al abrirlos y darse cuenta que todo eso realmente estaba pasando estuvo a punto de gritar de desesperación. -"No lo entiendo..." Dijo llorando. Aquellas palabras quedaron bien marcadas en su corazón. Se terminó.

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