Monday, May 12, 2014

Principales cambios - conclusion

La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas fue una confederación constitucional de estados socialistas, basada en la ideología comunista, que existió en Eurasia a partir de 1922, hasta su disolución en 1991.
A finales de los años 1980, las repúblicas que componían la Unión Soviética incorporaron legalmente movimientos hacia la declaración de soberanía sobre sus territorios, citando el Artículo 72 de la Constitución de la URSS, que indicaba que cualquier república integrante de la Unión Soviética era libre de separarse.El 7 de abril de 1990 fue aprobada una ley en virtud de la cual una república podía salirse de la unión si más de dos terceras partes de los residentes de la república votaban a favor de ello en un referéndum. Muchas repúblicas soviéticas liberalizaron primero las elecciones de la era soviética a fin de crear sus propias legislaciones nacionales hacia 1990.

El impacto de la desintegración de la URSS influyó mucho en diferentes ámbitos a nivel mundial.
Creo que a nivel político el hecho más importante fue el de que a raíz de esto se originaron 15 nuevas repúblicas: Armenia, Azerbayan, Bielorusia, Estonia, Georgia, Kazajstan, Kirguistan, Letonia, Lituania, Moldavia, Rusia, Tayikistan, Turmekistan, Ucrania y Uzbekistan. Estas tuvieron grandes consecuencias como nuevos tratados, alianzas con países occidentales y una independencia tanto política, como económica y social.
Dentro de Rusia, la ley permitió la propiedad privada de negocios, industria y sectores del comercio exterior. Claramente esto también tuvo consecuencias mundiales, ya que ahora se permitía la inversión extranjera y el desarrollo económico para la mayor parte de las nuevas repúblicas.
Se redujo el interés de las nuevas repúblicas por los países socialistas del Tercer Mundo, y se inició una inclinación por los países occidentales y por la democracia a la cual les costó mucho adaptarse. Lo cual causó incluso serios problemas sociales tales como el aumento del alcoholismo, tabaquismo, drogadicción, prostitución, etc.

En conclusión, las consecuancias de la separación de la Urss: Nacio el Neoliberlismo, el capitalismo se convierte en la unica forma viable de vida en el mundo con Estados Unidos dirigiendo toda la economia mundial, en Rusia el gran ´boom´ del crimen organizado, una trata de personas inmensa, venta de organos, y actualmente hay muchos multimillonarios en Rusia por negocios turbios, y sobre todo, se perdió a la unica potencia que le hacia frente a los Estados Unidos.

Durante el siglo XX, la población chilena tuvo un fuerte crecimiento en comparación al siglo anterior, pasando de 3.231.022 habitantes en 1907 a 15.116.435 en el año 2002. Los cambios demográficos influyeron profundamente en la estructura social chilena, y fueron acompañados por un acelerado proceso de urbanización y redistribución territorial, que transformó a una sociedad de marcado carácter rural en una predominantemente urbana.
Cambios demográficos
En la primera mitad del siglo XX el ritmo de incremento de la población chilena fue lento, pero siempre en ascenso. A pesar de que las tasas de natalidad se mantenían en niveles relativamente altos, las tasas de mortalidad continuaron siendo elevadas, particularmente en los niños menores de 5 años.

Aunque desde las primeras décadas del siglo se realizó un importante esfuerzo en materia de higiene y sanidad, recién en la década de 1940 se inició una etapa de expansión y consolidación del sistema público de salud, el que comenzó a tener efectos en labaja de las tasas de mortalidad infantil. Esto contribuyó a aumentar el ritmo de crecimiento de la población, que pasó de un 1,4 por ciento en el decenio 1920-1930 a 2,7 por ciento en el decenio 1950-1960. Este fenómeno, conocido como el "boom demográfico", alcanzó su máxima expresión en la década de 1960, para luego decaer en las décadas siguientes.

Desde mediados de la década de 1960 se produjo una importante transformación sociodemográfica, caracterizada por la reducción del número de hijos por mujer. La extensión de los niveles de escolaridad, la acelerada urbanización, los cambios en la estructura productiva y la creciente integración de la mujer al mundo laboral trajeron consigo un descenso de la tasa de fecundidad, fenómeno al que también contribuyeron la aparición de nuevos métodos anticonceptivos y la difusión de éstos a través de programas públicos de salud. La baja en la tasa de fecundidad y el sostenido descenso de la mortalidad atenuaron el ritmo de crecimiento de la población y transformaron la estructura etaria de la población.

A mediados de la década de 1980 la población chilena tenía una estructura caracterizada por un alto porcentaje de niños y adolescentes, aunque éste ya había comenzado a disminuir en relación a las décadas anteriores. A partir de entonces, el país entró en una etapa avanzada de la transición demográfica, caracterizada por un paulatino envejecimiento de la población. La proporción de adultos mayores de 60 años ha aumentado a un ritmo mucho mayor al resto de la población total, llegando al 11,3 por ciento en el censo del 2002, porcentaje que se seguirá incrementando en los años siguientes. Ello trae consigo fuertes repercusiones en la estructura familiar y social del país, y constituye un enorme desafío para los sistemas de seguridad social, tanto en el ámbito de la salud como en el de la previsión.

Con el avance de la transición demográfica se han ido generando nuevos problemas, como la alta tasa de embarazo adolescente. Este fenómeno es un reflejo de los altos niveles de desigualdad social que caracterizan a la sociedad chilena, así como las debilidades de los programas de educación y de salud sexual y reproductiva. Asimismo, hay sectores como los grupos indígenas que mantienen tasas de fecundidad mucho mayores al promedio de la población chilena, asociadas a altos índices de pobreza y marginalidad.
Siglo XX
El siglo XX se inició en el año 1901 y terminó en el año 2000. No obstante, es frecuente la concepción errónea de que el siglo XX empezó en 1900 y finalizó en 1999. Fue el último siglo del II milenio. Se caracterizó por los avances de la tecnología; medicina y ciencia en general; fin de la esclavitud en los llamados países desarrollados; liberación de la mujer en la mayor parte de los países; pero también por crisis y despotismos humanos en forma de regímenes totalitarios, que causaron efectos tales como las Guerras Mundiales; el genocidio y el etnocidio, las políticas de exclusión social y la generalización del desempleo y de la pobreza. Como consecuencia, se profundizaron las desigualdades en cuanto al desarrollo social, económico y tecnológico y en cuanto a la distribución de la riqueza entre los países, y las grandes diferencias en la calidad de vida de los habitantes de las distintas regiones del mundo. En los últimos años del siglo, especialmente a partir de 1989-1991 con el derrumbe de los regímenes colectivistas de Europa, comenzó el fenómeno llamado globalización o mundialización.

Al hacer balance de esta centuria, Walter Isaacson, director gerente de la revista Time declaró: “Ha sido uno de los siglos más sorprendentes: inspirador, espantoso a veces, fascinante siempre”. Según Gro Harlem Brundtland, ex primera ministra de Noruega, también ha recibido la denominación de “siglo de los extremismos, [...] en el que los vicios humanos han alcanzado niveles abismales”. En su opinión, se trata de “un siglo de grandes progresos [y, en algunos lugares,] crecimiento económico sin precedentes”, si bien las zonas urbanas míseras afrontaron un lúgubre panorama de “hacinamiento y enfermedades generalizadas vinculadas a la pobreza y al ambiente insalubre”.

En los albores del siglo XX, la dinastía manchú de China, el Imperio otomano y varios imperios europeos controlaban gran parte del mundo. Tan solo el Imperio británico dominaba una cuarta parte del planeta y de sus habitantes. Mucho antes de finalizar el siglo, tales imperios habían quedado relegados a los libros de historia. “Para 1945 —indica The Times Atlas of the 20th Century— había terminado la era del imperialismo.” Al final del siglo, tras la disolución de la Unión Soviética, el primer y mayor estado socialista, los Estados Unidos de América quedaron como única superpotencia mundial.


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